¿A qué huele un e-book?

Cuando se habla del futuro de los libros impresos se suelen evocar las sensaciones que provocan en nuestros sentidos. Tacto y sobre todo olor. Hablamos de experiencia de usuario, de una “imagen de marca” creada en torno al libro que difí­cilmente se puede desarraigar de esos ávidos lectores gustosos de impregnarse los dedos de tinta al pasar páginas.

¿A qué huele un e-book?

La introducción del e-book, tanto el reader como el formato, es paulatina y silenciosa. Las ferias del libro continúan, en las escuelas se compran libros de texto, y kioscos y librerí­as buscan la ventaja competitiva en el servicio al cliente, unidos a imprentas y editoriales por el miedo a la modernización del sector.

Que leer es recomendable es un hecho consensuado, lo que distingue a los lectores es su querencia o antipatí­a por el formato. Para los del papel, el libro es un objeto de culto, decorativo, imprestable, es “mi” libro y les une una relación sentimental, se sienten orgullosos de pertenecer a este bando, son los verdaderos lectores, los que verdaderamente disfrutan. Es como cuando los escritores se empeñaban en seguir escribiendo en papel, habí­a un halo elitista en los escritores de pluma frente a los que usaban el diskette.

La transición de los autores, opaca e irrelevante para los lectores, está ahora en el escenario social de tendencias, geeks y culturetas.

Como alguien definió a los de mi quinta, los pre-móvil, recuerdo ahora como en esa época los primeros en llevar esos ladrillos eran señalados con el dedo “Mira ese con móvil, ¿qué se habrá creí­do?”.

El proceso psicológico en el que la sociedad aceptará y en el mejor de los casos aprovechará las ventajas tecnológicas de los nuevos productos es cada vez más rápido. Las nuevas generaciones no tienen prejuicios para probar e incluso combinar usos. Esta supuesta libertad de elección está rodeada de las influencias de la maquinaria publicitaria que convierte un objeto en “cool”, pero si la consecuencia final es el aumento de la lectura pongamos todos banners con e-books.

Lo cierto es que este perfil no es el que más lee, de momento, y es en ese mercado donde se mueven los intereses económicos. Cuando un libro se publica en formato digital las ventas aumentan y eso, sólo eso, hará que se siga investigando, convirtiendo a los apóstatas.

Los datos dicen que actualmente el formato electrónico sólo ocupa el 1% del sector pero los expertos apuntan a que la cuota será del 50% en el año 2025.

Especularemos algunas motivaciones detrás de este futurólogo dato:

  • quizás haya motivaciones ecológicas para salvar el Amazon ““ as,
  • quizás un movimiento de democratización de la cultura,
  • quizás un lobby,
  • quizás una moda o
  • quizás la tendencia del e-hombre por sustituir lo fí­sico por lo electrónico, por encontrar lo que requiera menos esfuerzo.

Espero que esa última tendencia a la comodidad no llegue a extremos:

  • que sólo los que lo necesiten accedan a la lectura mediante audiolibros, otro tema es la accesibilidad.
  • que bromas como este supuesto servicio donde por un módico precio te llamarí­an por teléfono para leerte tu Twitter,
  • que los textos sea cual sea el formato estén accesibles dentro y fuera de casa.

Mientras que los maduros guardamos las tradiciones porqué no darles a los chavales un e-book para que la lectura no les pese, que su e-book lo customizen, que sea cool, que sea lo que quieran pero que sea “su” e-book que tengan esa relación sentimental que muchos tienen con su mp4 o móvil, que lo tengan con un e-book que ya ellos te dirán a qué huele.


Esta es mi opinión, que por motivos editoriales no publico en pqpq.es donde la dicotomí­a Libro impreso vs. Libro electrónico (E-book) sigue abierta para que dejéis vuestras opiniones.

Enlaces que han complementado este artí­culo:

Actualización 8/05/09 | Se me adelantó Schwarzenegger

Unas horas después de publicar este post descubro un artí­culo en El Paí­s donde se habla de una nueva ley del estado de California promulgada por su gobernador, Arnold Schwarzenegger:

El estado de California quiere convertirse en uno de los primeros en el mundo en ofrecer libros de texto electrónicos gratuitos a sus alumnos de primaria y secundaria. El gobernador californiano, Arnold Schwarzenegger, ha presentado un ambicioso plan para reducir costes educativos a base de libros digitales y gratuitos, que se ofrecerán en bibliotecas públicas de todo el estado.

California Open Source Textbook Project (COSTP)

Estos libros de código abierto serí­an sobre Ciencias y Matemáticas porque del resto de las disciplinas serí­a difí­cil llegar a un consenso.

Bien Arnold, secundo la moción, como ya decí­a acercar los ebooks a las escuelas creo que es una buena medida para promover la lectura, si además en California defienden este formato por ser más ecnonómico pues perfecto. Los formatos y las razones pueden convivir.

Escribí esto el 8/05/2009

12 comentarios

  1. Erea dice:

    jajaja, la manida y única excusa “objetiva” para renegar de los e-readers, el olor que producen los hongos en el papel. Aunque una tirada de 50.000 ejemplares destruya una gran cantidad de madera y un e-reader que contenga 50.000 ejemplares, consuma unos gramos de coltán y plástico, la verdad es que a los “maduros” que están más allá del bien y del mal les “epata” un buen libro.

    Me satisface sobremanera que me llamen “chaval cool”, me hace rejuvenecer a mis casi 50 años y a los de tantos conocidos de mi quinta que tienen e-readers por la sencilla razón de que un chaval jovencillo no suele acceder a los más de 300 euros que cuesta un chisme de estos y no son representativos del mercado actual, cosa que el autor de esta entrada parece no tener en cuenta.

    Es el problema de generalizar sin adquirir un conocimiento previo.

    Saludos, un cool jovencito.

    • ceslava dice:

      Erea, no has entendido nada… o quizás no me he explicado con claridad.

      La ironí­a y el sarcasmo del artí­culo se resumen en la última frase: “Los formatos y las razones pueden convivir.”

      No voy a entrar en el terreno pantanoso y demagógico de si se debe o no generalizar. Es un artí­culo de opinión no un informe de estado así­ que no te enfades hombre, queda feo.

      Saludos

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